Un periodo de incertitud y transición: la necesidad de enfocarse más en la sociedad civil y en la pacificación

por Paul Lansu
Experto asesor político

Nos acercamos al fin del calendario en este año que según muchos ha sido un periodo de incertitud y transición en el ámbito de las relaciones internacionales. Vivimos en un mundo en crisis que puede ilustrarse con el resultado inesperado de las elecciones en EE.UU., el referendo para salir de la Unión Europea (EU) en Reino Unido, y la decisión de algunos países africanos de retirarse de la Corte Penal Internacional (CPI). El mundo está conmocionado y es probable que esta tendencia continúe en las próximas elecciones en varios países europeos y que el populismo crezca. 

Las personas buscan protección y seguridad

Este ha sido otro año en que un número descomunal de personas migra hacia Europa, lo cual desató el caos en la mayoría de países. Más de un millón de refugiados y migrantes tomaron una travesía peligrosa a lo largo del Mar Mediterráneo en búsqueda de seguridad. En 2016, 4 715 personas murieron en esta travesía. Gente de África (Nigeria, Sudán del Sur, Somalia y Eritrea) y de la región de Medio Oriente (Siria, Irak, Afganistán y Pakistán). pero también de muchos otros países buscan protección y seguridad. La mayoría de personas migrantes permanecen en su país como desplazadas o en países vecinos en campamentos de refugiados. Por ende, los desafíos que suponen la migración se hacen sentir en muchos países del mundo, al mismo tiempo que las causas no se abordan como debería ser.

Las personas temen por su seguridad

La crisis económica que comenzó en 2008 continúa, y al parecer no hay signos aún que indiquen que la situación vaya a cambiar pronto. En muchos países la falta de empleo, la pobreza y la desigualdad siguen siendo bastante elevadas. Grupos en específico como jóvenes, personas de la tercera edad y aquellos pertenecientes a grupos étnico-culturales minoritarios son particularmente vulnerables. Las personas temen por su seguridad, y esto se debe en parte a los ataques terroristas que han sucedido en varios lugares. La mayoría de las veces, estos actos violentos y salvajes no están motivados por la religión sino por la política.

Todo esto está sucediendo junto con una creciente complejidad global. Se puede ver aversión general hacia la política clásica y los sentimientos de insatisfacción e inseguridad son las tendencias subyacentes en nuestras sociedades. ¡La vida de muchas personas está dirigida por el miedo!

¡El populismo ha irrumpido en el campo!

La gente cree que la respuesta está en partidos políticos extremistas, de izquierda y derecha, sobre todo los partidos de extrema derecha. El euroescepticismo, quienes se oponen a la migración y el populismo son las tendencias que encabezan. Este movimiento tiene a la gente enfrentada a las elites y responde a esta insatisfacción con respecto a la política tradicional. El populismo está basado en la insatisfacción con el establishment y ahora ha irrumpido en el campo.

En los próximos meses y años, se llevarán a cabo importantes elecciones y referendos en varios países europeos: Austria, Italia, Holanda, Francia, Alemania, entre otros. Estas elecciones son consideradas como el momento clave que decidirá si la Unión Europea se desmorona aún más. Los partidos populistas están ascendiendo: «¡Nuestra gente primero!» El resultado es una reacción creciente en contra de la otredad, en contra del extraño, en contra de culturas y religiones distintas. «¡Mi libertad propia primero! ¡Mi libertad de expresión no tiene límites!» Así se crea una línea que nos separa a nosotros de ellos.¡El discurso racista normalizará esto aún más! Las mentiras serán aceptadas, en especial si hacen eco de lo que la gente quiere creer.

Los partidos de extrema derecha no tienen soluciones a los profundos problemas económicos, políticos y sociales que afrontan los países, lo único que pueden hacer es oponerse al statu quo y a todo lo que representa. De esta forma, se vuelve cada vez más difícil de propugnar por una sociedad abierta en la cual todos los ciudadanos se sientan incluidos, en vez de excluidos. Tenemos que ser guardianes de nuestros hermanos y hermanas.

Aumentar el presupuesto para pacificar

Varios políticos creen que la mejor respuesta a la inseguridad y ansiedad es aumentar la defensa militar a través de una mayor colaboración, más gastos militares y una mayor modernización de armamentos, incluyendo armas nucleares. Rusia es abrumadoramente fuerte en su región (Ucrania, el Báltico) y terroristas (religiosos) están dispuestos a absorber más miedo del que los europeos creen que pueden llegar a ocasionar.

En este contexto, hay un debate creciente sobre las estructuras de defensa europeas, sobre todo desde la elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. El aislacionismo en Estados Unidos es la bandera vencedora y el vacío de poder es imaginable. El pilar de la seguridad transatlántica no puede darse por hecho como hasta ahora. A lo mejor, la época en que EE.UU. aseguraba la estabilidad política y militar se ha acabado.

La UE debe desarrollar una identidad más fuerte y jugar un rol más importante en las relaciones internacionales, incluyendo los asuntos de seguridad y defensa. Creo que una UE unida se podría convertir en un actor principal de la política en las relaciones internacionales y las misiones pacificadoras. Europa tiene que asumir su responsabilidad, la pregunta es de qué forma.

Desarme para el desarrollo

Se afirma que los países europeos tienen que aumentar su presupuesto de defensa, tanto en la OTAN como en el contexto de la UE. El objetivo establecido por la OTAN en su Cumbre de Gales en 2014, y confirmado en la Cumbre de Varsovia en 2016, es que los aliados tienen que consagrar por lo menos el dos por ciento de su PIB en seguridad y defensa. Sólo 4 países miembros de la OTAN gastan más del 2%. Algunos de estos, Grecia por ejemplo, gastan casi el 70% de su presupuesto en su personal. Otros miembros son vistos como «oportunistas». La presión de aumentar la opción militarista es bastante alta, lo cual es preocupante ya que puede conllevar a la violencia. Entonces, la creación de un ejército europeo es factible y no deseable. La OTAN no tiene por qué duplicarse, sobre todo en forma de una colaboración de ejércitos nacionales en el contexto de la UE, lo cual es una posibilidad y ya de por sí una realidad en algunos casos.

El movimiento de paz no está a favor de más gastos militares, y cree que a largo plazo la OTAN debería ser desmantelada. A su vez más esfuerzos deberían dedicarse a pacificar y promover la paz, para el desarrollo y para alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible, además de la transformación activa y no violenta de conflictos, la cual merece un mayor presupuesto. La comunidad internacional tiene una responsabilidad en proteger a la población civil al darle prioridad a la prevención de conflictos.

Modernizar el proceso políco con una sociedad civil más fuerte

Existe una urgente necesidad para hacer el proceso político realmente participativo e inclusivo, tanto a nivel internacional, como regional y nacional; lo cual incluye una sociedad civil crítica más fuerte. En algunos países. la sociedad civil no existe en lo absoluto, y en varios países es silenciada, tal es el caso en estados autoritarios como Rusia y Turquía. La ira y la indignación debe transformarse en posibilidades para la ciudadanía activa, al respetar los derechos humanos.

La democracia representativa debe hacerse más transparente, participativa y receptiva. Los políticos tienen que volverse más accesibles y responsables, además de venir de varios grupos de la sociedad para así ser más representativos, y la sociedad civil debe participar activamente en la toma de decisiones y sus proposiciones tienen que ser tomadas en cuenta, ¡no sólo a la hora de las elecciones! Sólo cuando las personas sientan que sus voces son escuchadas y tomadas en serio volverán a confiar en el proceso político.

 

Paul Lansu, civil society, peacebuilding