Pax Christi Netherlands

Durante la Edad Media, algunos teólogos eminentes crearon la bonita definición de la palabra “sacramento”. Primero señalaron el equivalente griego: “mysterion”. No hay necesidad de traducir esta palabra para entender que un sacramento se entendía como algo incomprensible, indescriptible. Entonces los teólogos añadieron su propia descripción. Un sacramentum, un sacramento, es un signum gratiae efficax. Un signo que contiene la gracia de Dios y logra que esta gracia sea efectiva en un mundo que, contrario a la bella creación de Dios, ha de sufrir las fuerzas humanas negativas. Esto puede sonar muy abstracto, pero las cosas se han aclarado si explicamos los diferentes significados del símbolo del movimiento internacional por la paz Pax Christi: la rosa. Al mismo tiempo, este símbolo podría añadir valor y expresión a la antigua definición. Puede convertirse en una señal que expresa, de manera profunda, cómo nuestro movimiento quiere funcionar o, mejor dicho, quiere ser.

El dibujo de la derecha ha sido hecho un reconocido artista neerlandés Len Munnik. Muestra a una persona feliz y dinámica. Mientras corre, lanza una pieza de alambre de espino y lleva una rosa para mostrársela al mundo. Pero mantiene los ojos en el suelo. La rosa parecer ser el símbolo del mensaje que Pax Christi quiere traer al mundo. La persona corre entre dos líneas de texto, dos palabras: “violencia” y “fin”. Esa es la manera en que ha de ser leído. Estas son las dos primeras palabras del eslogan de Pax Christi Netherlands que, utilizado en una reciente postal, se hizo tan famoso que la segunda frase (“donde comienza el amor”) podría ser omitida.

Pero, ¿qué es una rosa? Desde luego, no es un sacramento. Pero como símbolo, una rosa puede evocar un amplio abanico de sentimientos. Cuando los padres les dan a sus hijos un caramelo, su hijo experimenta el amor de sus padres y le hace feliz. En primer lugar, la rosa debería ser un símbolo de reconocimiento para los miembros de Pax Christi, una señal a través de la cual se puedan sentir unidos. Como muchos otros símbolos, la rosa de Pax Christi le otorga una significancia al significado de la palabra de la cual se deriva “símbolo”: la palabra griega “symbolon”. Originalmente, esta palabra se refería a un objeto que se rompía en pedazos para ser luego distribuidos entre los presentes. Cuando se reencontrasen, podrían identificarse los unos a los otros gracias a las piezas de este objeto roto que, a su vez, se convertiría de nuevo en un solo ente tras esta reunificación. Pero una rosa puede refrescar otros significados más relacionados con el corazón que con la mente. Como el caramelo que se convierte en un símbolo de amor y felicidad para el niño.

En un paso más allá, la rosa de Pax Christi invita a la acción. El idea de paz y justicia debe ser difundido: uno ha de contribuir al establecimiento de una sociedad de las personas, en la cual los derechos económicos, políticos, culturales y espirituales se vean garantizados para cada grupo  y para cada individuo. Esto podría conllevar algunos peligros: asumir riesgos desde el momento en que los profetas hablan de injusticias y se convierten en peligro. 

Pero es justamente el símbolo de la rosa lo que aumenta la creencia en nuestro bello objetivo. Al mismo tiempo, la rosa se refiere a la vulnerabilidad del ideal de Pax Christi. Las rosas se marchitan si el suelo y el humus no las alimentan. El ser humano debe crear este humus (del cual se deriva la palabra “humildad”). La rosa crece y se vuelve fuerte si la persona abandona la tendencia de buscar la riqueza, el honor y el poder, como le dijo Isaías a Descartes al tratar de poner de manifiesto las fuerzas negativas de la humanidad. Para permitir que la rosa crezca, deberíamos esforzarnos en ofrecer un servicio altruista y humilde, en perseguir el ideal de paz personificado en Jesucristo. 

Pero el pequeño hombre representado en el dibujo hace algo más que llevar las flores al mundo. Continúa mirando a la flor de manera continuada y embelesada. Como si quisiese retener en la mente los diferentes significados que tiene la rosa, agradecido por el idea que se le ha encomendado. La acción y la contemplación, el esfuerzo del trabajador y la meditación van de la mano. Se encuentran en permanente interacción y son inseparables de su optimismo en la vida.

Podemos concluir que, de una manera especial, cada miembro del movimiento puede unir esos dos componentes en una inspiración dinámica: el momento de acción y el momento de meditación, reflexión y oración. Es un proceso dinámico que cada persona realiza cada hora del día. No somos únicamente activistas. No debemos sobresalir en aquello que hacemos, sino en lo que somos: personas que trabajan y rezan, que manejan y que meditan. Personas de acción y de contemplación al mismo tiempo.

Paul van Geest

La montaña y la isla

En un mundo ruidoso, ocupado, cada persona busca su propio espacio. En primer lugar, físico: un lugar rodeado de silencio. La puerta se cierra de un portazo y, en consecuencia, la puerta a tu “espacio interior” se abre al silencio. El espacio físico nos lleva, automáticamente, a un espacio psicológico: la calma que lleva a la meditación, a la reflexión y a la oración. Este espacio también tiene dimensiones religiosas. Uno busca la calma y un espacio libre para sí mismo, teniendo en cuenta que uno no es más, pero tampoco menos, que una parte del total. Esta es, para Dios, la imagen de la humanidad. Coram deo.

Estos momentos a menudo coinciden. Pax Christi Países Bajos tomó una decisión consciente cuando hace unos años se movieron a una nueva oficina en el “Centro del Silencio Hoog Catherijne”, donde se pueden experimentar aquellas diferentes dimensiones del espacio. Un centro como “una isla” o “una montaña” donde cada persona, incluso por un solo momento, puede estar por encima de cualquier forma de prisa, negocio y seducción; donde la integridad se convierte en división.

Me gusta viajar a la isla de Schiermonnikoog, donde los monjes del claustro frisio “Claerkamp” tenían su puesto avanzado. Es una isla con “montañas” neerlandesas: las dunas. Y cada vez escalo la duna más alta que tiene un búnker en la cima. Desde ahí hay unas magníficas vistas de los alrededores. Los alemanes que construyeron el búnker, lo llamaron “Wassermann” (Acuario). Este nombre no me molesta, pero es bastante extraño los nazis representasen los 1000 años de Acuario de esta manera. Hace unos años, el “Wassermann” se transformó en un atractivo centro educacional para artistas: se añadió una construcción de acero y algunos carteles informativos. De esta manera, un símbolo puede cambiar: en los años 50 era una cafetería equipada con anuncios de refrescos.

Este búnker de hormigón se quedará ahí por muchos años. Hay planes de nombrar esta construcción como patrimonio cultural protegido. “¡Entonces tendréis que conservarlo!”, fue la reacción de mi amigo alemán Wofgang, un compañero de hace muchos años del movimiento por la paz. Las personas que, en 1950, bebían sus refrescos aquí, se habrían sorprendido de esta evolución.

En “Wassermann” fue un símbolo de violencia, de un mundo confuso. Ahora es un símbolo de apertura mental y de las ganas de mantenernos en contacto con la naturaleza, de preservar el pasado y de continuar aprendiendo los unos de los otros… llegado el caso, a través de la sonrisa de un amigo.

Cada país tiene sus propios signos y símbolos, símbolos comunes o individuales. Cuando las personas buscan un lugar y le dan una transformación significativa, se crean los símbolos. Los sitios que representan un trastorno masivo se convierten en lugares de silencio. Lugares con un pasado de guerra y violencia terminan por adquirir un sentido de sí mismos.

Gied ten Berge