Pax Christi Flanders

 

El símbolo de Pax Christi Flanders es la Paloma de la paz con dos manos abiertas.

Los niños nos preguntan: “¿Por qué tiene la paloma de la paz manos en lugar de alas?”

Nuestra respuesta es: “Solo con las manos abiertas se puede alcanzar la paz. Dale una mano a la paz”, es nuestra invitación.

 

 

Si las manos se convierten en puños

Surge la discordia y el odio, la envidia y las peleas.

Los puños significan pegar y mutilar.

Los puños significan agarrar el dinero y las posesiones firmemente.

Los puños significan desdén y humillación.

Los puños siempre están reclamando.

Las manos abiertas dan confianza. Eligen la vida.

Las manos abiertas comparten con los pobres y los oprimidos. Se preocupan por aquellos que son heridos.

Las manos abiertas invitan a la comprensión y al diálogo.

Se toman la responsabilidad de la creación.

Las manos abiertas son un gesto de amor y amistad.

Son un símbolo de nuestros esfuerzos no violentos.

Las manos abiertas inspiran la reconciliación.

Se llevan las barreras.

Las manos abiertas se alzan en oración.

Construyen la justicia y la paz.

Es importante abrir nuestras manos de manera regular y mirarlas.

Vemos los reflejos del amor en los que fuimos creados.

Simbolizan nuestra vocación de paz.

Jesús de Nazaret cometió buenos actos.

Posó sus manos en personas enfermas y las curó.

Animó a aquellos que tenían el corazón roto.

Unió sus manos en oración.

Partió el pan y lo ofreció a su alrededor.

Y finalmente, abrió sus manos para abrazar a todo el mundo, sin dejar fuera a nadie,

como un gesto del Espíritu que lo inspiraba.

Elaborar un pacto genera la paz.

 

Por este medio la palabra de los justos tiene un papel importante al lado de las manos abiertas.

Expresan el espíritu con el que vivimos.

También la mano de Helder Camera, el obispo de los pobre, tuvo un día la misma fuerza que sus palabras inspiradoras.

Las manos abiertas alejan el miedo de los demás.

Las manos abiertas fortalecen las palabras de perdón.

Las manos abiertas construyen un pacto de paz entre Dios y la humanidad.