La idea de un icono dedicado a Pax Christi Internacional nació en el contexto del programa en el Oriente Medio en 1999: la Asamblea Internacional que se llevó a cabo en Amán y Jerusalén junto con una serie de visitas a Egipto, Israel, Líbano y Palestina.

El icono representa a Cristo como la fuente de reconciliación, la fuente de la liberación y la paz. Es un icono que representa en sí mismo la viva conexión existente entre las tradiciones orientales y occidentales que expresan la paz de Cristo.

Los iconos representan una posición central y vital en la vida religiosa de los Cristianos Bizantinos, tanto ortodoxos como católicos. En la tradición cristiana oriental, un icono es la imagen visible de lo Divino. El iconógrafo es un instrumento en la realización del proceso espiritual. La escritura del icono es un proceso que incluye la oración y el ayuno. Requiere de un conocimiento de la larga tradición de la Iglesia en cuanto a la iconografía, de los códigos del Derecho canónico tanto oriental como occidental, y una familiaridad con las tradiciones y las enseñanzas de los Concilios Ecuménicos.

Los iconos no son obras de arte corrientes puesto que ofrecen una guía específica y unas instrucciones acerca de la creación de dichos objetos sagrados. Siguiendo el modo en el que Dios creó la Tierra –desde las tinieblas a principio hasta la luz al final-, un icono presenta su escritura desde partes más oscuras hasta partes más luminosas. Cuando se completa un icono, se desvela una ventana hacia el Cielo.


El icono para Pax Christi Internacional, hecho en el monasterio de San Juan en el Desierto, cerca de Jerusalén, fue dedicado al movimiento el 1 de julio de 1999 en la ciudad sagrada de Jerusalén. En este momento se encuentra expuesto en el Secretariado Internacional en Bruselas, Bélgica. Las Organizaciones Miembro pueden pedir prestado el icono y exponerlo en sus propias comunidades locales.

La parte superior del icono muestra la reconciliación entre Jacobo y Esaú rodeados por Santa Clara y San Francisco de Asís, por María Magdalena, los santos Boris y Gleb (dos príncipes rusos que eran hermanos), por Santa Sofía y sus tres hijas Fe, Esperanza y Amor, y por San Esteban, el primer mártir.

La parte inferior del icono representa otros temas de las Escrituras: Sara e Isaac (Gen 21:12), Hagar e Ismael (Gen. 21:13), una mujer samaritana y Jesús (Juan 4:5-26), la mujer sirofenicia y Jesús (Marcos 7:24-30), Jerusalén en el Cielo (Joel 4:16-17) y la oración del Señor (Lucas 11:2-4).