ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA

 

Las armas nucleares, biológicas y químicas son quizá las más inhumanas de todas. Justamente por eso son llamadas armas de destrucción masiva o de terror. Los efectos de las armas nucleares son indiscriminados; provocan devastación masiva y causan daño radioactivo de larga duración. Diseñadas para aterrorizar así como para destruir, estas armas pueden, en manos de grupos terroristas o de estados, causar destrucción en una escala mucho mayor que la de las armas convencionales. Tienen el potencial de matar a millares de personas en un único ataque, y sus efectos pueden permanecer en el ambiente y en los cuerpos humanos, incluso indefinidamente.

En la medida en la que haya estados que posean esas armas –especialmente nucleares– otros países persistirán en adquirirlas, y en la medida en la que esas armas permanezcan en los arsenales de los estados, existirá el riesgo de que sean usadas, a propósito o accidentalmente. En ambos casos sería catastrófico. 
El principio de no proliferación de armas nucleares, junto con otras medidas de desarme nuclear y de prohibición de pruebas nucleares, son objetivos íntimamente interconectados que necesitan alcanzarse tan pronto como sea posible por medio de controles internacionales efectivos. La prevención de la proliferación de armas nucleares, así como la prevención del terrorismo nuclear, tienen alta prioridad para Pax Christi Internacional. Las armas nucleares deberían ser prohibidas y la amenaza y el número de armas existentes deberían ser reducidos a cero. 

Las armas químicas y biológicas tienen efectos igualmente indiscriminados. Como son relativamente baratas y simples de fabricar, compactas y fáciles de transportar, han sido llamadas “bombas de los pobres”. La prohibición del desarrollo, producción, almacenamiento y uso de este tipo de armas, así como las provisiones que exigen su destrucción, completan las normas de regulación internacional destinadas a prohibirlas.

Pax Christi Internacional:

• Miembro fundador de Abolición 2000: Una red global para la eliminación de armas nucleares que está constituida por más de 2 mil organizaciones en más de 90 países.
• Trabajo por la ratificación del Tratado Comprensivo para la Prohibición de Pruebas, aprobado por mayoría en la Asamblea General de Naciones Unidas, y que prohíbe cualquier prueba de armas nucleares. 
• Campaña junto a otras ONGs pidiendo opinión consultiva a la Corte Internacional de Justicia (Corte Mundial) sobre la ilegalidad de las armas nucleares.
• Monitoreo del Tratado de No Proliferación, un instrumento internacional cuyo objetivo es prevenir la difusión de armas nucleares y promover su eliminación.
• Esfuerzos de incidencia ante los gobiernos y la comunidad internacional pidiendo fortalecer la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas a través de la incorporación de procedimientos de verificación.
• Esfuerzos de incidencia ante las industrias farmacéuticas, químicas y biotecnológicas para que desarrollen códigos internos de conducta y prevenir así el uso abusivo de sus instalaciones para la producción de armas.

PERFIL

Armas de destrucción masiva:

• Pronunciamiento ante el Comité Preparatorio del Tratado de No Proliferación Nuclear de 1998 por medio del Cardenal Godfried Danneels (en ese entonces Presidente Internacional de Pax Christi) y del Rev. Dr. Konrad Raiser (quien era Secretario General del Consejo Mundial de Iglesias). 1998.
• Pronunciamiento “Deshacerse de las armas nucleares a través del desarme, la transparencia y la buena voluntad”. Septiembre de 2006.
• Aporte a los Estados Partes de la Convención sobre Armas Químicas en la fase preparatoria a la Segunda Conferencia de Revisión. Mayo de 2007.
• Aporte a la Reunión de Expertos de los Estados Partes de la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas. Agosto de 2007.